Aprendiendoaescribir's Weblog

Archive for abril 2009

Ese complot de Satán llamado «crisis económica», los gorrinicos y sus virus, un índice de paro que se ha subido al globo de Willy Fog y no tiene pinta de querer bajarse… Y ahora  Benedetti se nos pone malico.

A  Mario se le acaba el aire, sus pulmones han pedido una prórroga que todavía no saben si les será concedida. Él, que tantas lecturas de sus obras ha hecho. Sus palabras son las más humanas que se hayan escrito. Si la democracia (la buena, la que ya no existe en este mundo) eligiera un día disfrazarse de literatura, el resultado sería  un escrito de Benedetti. Cualquiera.  Mario se nos va, tal vez no pueda volver a pronunciar esas palabras suyas. Por eso, yo dejo ahora mismo de ensuciarlas con las mías. 

 

Pongo estos seis versos en mi botella al mar

con el secreto designio de que algún día

llegue a una playa casi desierta

y un niño la encuentre y la destape

y en lugar de versos extraiga piedritas

y socorros y alertas y caracoles.

                                                                 

                                                   «Botella al mar», Mario Benedetti.

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Quédate ahí, no te muevas. En el momento en el que todo lo que emprendes es posible. El mundo entero es una tierra fértil y de tus dedos llueven semillas.

No sé cómo será esta película, pero tiene un punto de partida muy acertado: la culpa de convertirse en un «pagafantas» la tiene uno mismo.  Divertidísimo video en: http://korbabokeaga.blogspot.com/ , blog del director Borja Cobeaga.

Ayer se estrenó el nuevo programa de Javier Sardá en Telecinco: La Tribu. Por primera vez en muchísimo tiempo, apreté el número cinco de mi mado para ver algo emitido por la cadena amiga. Y el resultado fue el esperado.

La Tribu es una mezcla entre Crónicas Marcianas, paradigma del Sardá catódico, y Duti Fri, su anterior asalto a la pequeña pantalla, con el que cosechó cierto éxito mientras se paseaba por diferentes enclaves del globo  juzgando por encima del hombro todo lo que se movía. Con Mercedes Milá, Carlos Latre y Boris Izaguirre como pilares de apoyo, el periodista y showman catalán saca adelante un programa de entretenimiento que quizá gustó a sus incondicionales, pero para el resto solo fue más de lo mismo. Lo mejor de todo era ver a mi novio haciéndose cruces con Boris Izaguirre (él no es de aquí y no conoció el Crónicas): «Pero, ¿por qué Boris no habla de política internacional como en la radio?».

En fin, un pequeño viaje en el tiempo en el que los elementos (presentador, colaboradores, secciones, ritmo, etc.) recuerdan a tiempos mejores, pero solo en lo  que a éxito de público se refiere. Menos mal que las pausas publicitarias de La 2 tampoco fueron eternas y pronto pudimos ir bastante más atrás en el tiempo y movernos hacia el oeste en el espacio. Más en concreto a sudamérica, con un jovencísimo Ché Guevara y la belleza visual y narrativa de Diarios de Motocicleta.

Con todos/as ustedes: El corrector de Word. Un cortometraje de principiante absoluta que se ha podido realizar gracias al trabajo de: Violeta Puyuelo, Olga Sanz, Aitana Enciso, Elena Salazar y Rubén Enciso. Ellos me ayudaron a convertir esta idea en imagénes (no sé si se le puede llamar «cine» a esto, la verdad). Gracias a Javi, lo puedo publicar aquí.

UN CONSEJO: Dejad que se cargue entero primero, para verlo bien.

UNA DISCULPA: He trasnformado el archivo yo misma para subirlo a Vimeo, así que la calidad deja un poco que desear, porque no soy una experta.

UN AVISO: Si no te guta el corto, mala suerte. El minuto no se devuelve.

 

 

Y es que ella está como las ídem de Machín y eso lo sabemos todos. Pero en la entrevista que concedió al diario El País el pasado domingo, dejó dos perlas que no me resisto a reproducir.

Con el número 1, un clásico de la Milá: «Voy a meterte el dedo en el ojo y a refrotarlo,  que veo que lo tienes un poco seco». Esto es lo que dice refiriéndose a los periodistas de prensa escrita y su relación con la televisión:

«[…]yo no llamo al periódico diciendo que el editorial está mal escrito, que este artículo no me gusta, y la foto es terrible, que es lo que hacéis vosotros con nosotros permanentemente. Sois como los papás que juzgan el trabajo de los niños, y eso ya no tiene sentido. Gracias a Dios, los periódicos han empezado a meter dinero en empresas de televisión, y en ese instante se ha visto que cambiaba la postura de los periódicos hacia la tele. Es muy divertido observarlo. Ver cómo tu periódico, que ha despreciado los realities toda la vida, cuando ha tenido realities en Cuatro ha empezado a valorarlos. Eso se llama ignorancia. Algo de lo que aprender.»

Con el número 2: ¿Epifanía o demagogia?

«(Entrevistador):¿Qué es la tele?

El mejor invento del siglo XX. Ahí tienes otro total. Ahora está de moda decir que es monstruosa. No lo creo. Es la ventana por la que ha entrado todo en las casas: la información, la emoción, el conocimiento. La tele es igualitaria. Triunfa el que la gente quiere, tengas lo que tengas; si no te quieren, te vas. Por eso estoy contenta, llevo 30 años y nunca me han echado. Sé que un día me dirán: ¿dónde vas con la cachava? Pero aquí estoy. Antes me gustaba trabajar menos; ahora, más. Será la cercanía de la vejez.»

Dicho así, da  un poco de miedito. Pero no olvidemos que esta mujer lleva diez años al frente de Gran Hermano y eso tiene que dejar secuelas por huevos.

 marcas

Por lo menos, en lo que respecta a series americanas en prime time.  Por si no teníamos bastante con el perdonavidismo amable de Patrick Jane, ese «mentalista» (Tani, tú dirás que es muy guapo, pero que cuide ese careto australiano si se cruza conmigo), el domingo decidieron sustituir El programa de Berto por el estreno de La hora once, la que parece ser la serie revelación de la temporada en Estados Unidos.

El protagonista de La hora once es un biofísico que trabaja para el FBI resolviendo casos de asesinato relacionados con crímenes científicos. Está interpretado por este actor al que se le iba un ojo a lo Trueba (Fernando) y que hizo una película de miedo horrorosamente mala llamada La Maldición. Le acompaña en sus investigaciones una rubia guapísima y cabreadísima, guardaespaldas de élite del científico. Una de esas tías tipo «mira qué buena que estoy, pero como me toques, ¡ay como me toques! Te asfixio en menos de un segundo con mis manos de manicura perfecta».

El caso es que la serie, igual que El Mentalista, se deja ver, pero tampoco ofrece grandes posibilidades: personajes aparentemente complejos pero muy poco trabajados y tramas notablemente predecibles. Y un aparte, por favor, para esos teaser punteados por ese reloj… Deliciosamente cutres y divertidos. Lo único bueno es la estructura «¿quién lo hizo?», a la que me engancho como puta al crack  porque sé que al final siempre hay una respuesta.

Algo que llamó mi atención de La hora once fue el quiero y no puedo para parecerse a Expediente X. Visualmente no le llega ni a la suela de los zapatos, aunque con esos contraluces quemados y esos pasillos oscuros resulta una mezcla agradable entre C.S.I. y la serie de casos paranormales. Tampoco el argumento se escapa. El FBI y los crímenes misteriosos (que aquí se resuelven con racionales explicaciones científicas) son lugares demasiado comunes, pero hubo guiños a la serie de Chris Carter en los dos primeros capítulos : los clones y la digitalis purpurea, dos clásicos de Expediente X.  

Sin embargo, en lo que a protagonistas respecta, el último estreno de La Sexta no se parece al producto de la Fox ni en el blanco del ojo. Y es que el científico de La hora once lo sabe todo, todo y todo. Igual que Patrick Jane y que la niña de Catalana Occidente.  Y al igual que ellos, resulta irritante y cansino. Entiendo que después de Bush hijo los americanos necesiten héroes todopoderosos. Pero si algo nos enseñaron Mulder y Scully fue que, aunque la verdad está ahí fuera, la duda es lo que te mantiene con vida durante nueve temporadas.

En Which lie did I tell?: More adventures in the screen trade William Goldman incluye una lista de diez cosas que no sabríamos de no ser por el cine. La lista, claramente en clave de humor, está sacada de uno de esos forward que te llegan al buzón y Goldman la expone como ejemplo de la necesidad de síntesis en la escritura de guiones. Para mí, estas diez razones son culpables de algunos de los momentos más grandiosos del cine de Hollywood, pero también de muchos penosos. Aquí las dejo:

Diez Cosas que no sabríamos de no ser por el Cine

1- Siempre podrás aparcar frente al edificio que vas a visitar.

2- Cuando pagues en un taxi, no mires el monedero  para ver qué billete sacas. Simplemente agarra uno al azar y dáselo al taxista: siempre será la tarifa exacta.

3- Los informativos de la tele normalmente contienen una historia que te concierne personalmente, justo en el momento en  que son emitidos.

4- No hace falta decir hola  ni adiós cuando empiezes o termines una conversación telefónica.

5- Cualquier puerta se puede abrir con una tarjeta de crédito o un clip en pocos segundos, excepto si es la puerta de un edificio en llamas con un niño dentro.

6- El sistema de ventilación de cualquier edificio es el escondite perfecto. A nadie se le ocurriría buscarte allí jamás  y puedes viajar a cualquier otra parte del edificio sin ser detectado.

7- Todas las bombas están equipadas con sistemas de temporización electrónicos que tienen enormes símbolos en rojo para que sepas exactamente cuándo van a activarse.

8- Si quisieras hacerte pasar por un policía alemán no necesitas hablar el idioma, bastará con poner acento alemán. (MI FAVORITA POR GOLEADA)

9- Una vez que te lo aplicas el pintalabios no se va.  Aunque estés haciendo submarinismo.

10- Siempre encontrarás una sierra mecánica cuando la necesites.


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Teasing and braiding can, like any craft, be learned. But as to determining which episodes hold promise (as oysters hold pearls), it is not without justice that this art is called divining.

PARTIDA DE NACIMIENTO