Aprendiendoaescribir's Weblog

Archive for junio 2009

No sé por qué, pero a menudo resulta complicado que los alumnos adultos aprendan a utilizar correctamente las oraciones condicionales. «Pensad en la intención, en qué queréis expresar, antes de construir la frase», les digo siempre. Pero parece que a la mayoría les cuesta agarrar la idea que hay detrás de unas sencillísimas construcciones gramaticales. Lo más divertido de estas clases son siempre los ejercicios de «¿Y tú qué harías?», con los que el otro día pude disfrutar de algunas respuestas que seguro me vendrán bién para futuras ideas. Ahí van unas cuantas (en nuestra lengua cervantina):

Si mi jefe me ofrece un soborno, lo aceptaré.

Si me quedase tirado en mitad de una tormenta de nieve, me bajaría del coche y haría un muñeco de nieve.

Si mi avión se estrellase en una isla desierta, daría gracias a Dios.

Si tuviera que matar para conseguir comida, mataría al animal y lo haría parecer un accidente.

 El humor y la creatividad son cualidades inherentes a todos los seres humanos. A todo aquel que se crea un dios por haber tenido una buena idea o haber contado un buen chiste una sola vez en la vida, yo lo mandaría a esa tormenta de nieve. A ver si coge y se pone a hacer un muñequito.

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Vivimos en un mundo en el que hay tres países: el país del pasado, el país del presente y el país del futuro. Nosotros habitamos en el del presente y aunque siempre soñamos con visitar los dos países vecinos, este es un mundo de fronteras cerradas.

Al país del futuro sólo podemos ir en sueños.  Y ya se sabe que los viajes en sueños son como esas vacaciones organizadas en las que todo está programado y uno ve el país que visita desde el autobús, sin salirse de la ruta establecida. No, en los viajes al futuro ni siquiera podemos tocar lo que vemos. No se expenden visados de turista para el país del futuro.

Sin embargo, los de inmigración temporal se muestran algo más flexibles cuando de lo que se trata es de viajar al pasado. Éste sí se puede visitar. Bueno, más bien la gente, los objetos y las situaciones que nos acompañaron un día en ese país tienen permiso para venir a visitarnos; siempre y cuando no sean del norte, claro. El norte del país se escindió casi al principio de los tiempos, es una parte oscura y caótica en la que viven las personas que han muerto. Con los del norte, los de inmigración son implacables. Se ponen sus disfraces de hombres grises y se dedican a sellarles «DENEGADO» en la frente.

La única manera que tenemos de ver a esas personas es, de nuevo, mediante un viaje organizado: el recuerdo. El recuerdo no sólo no está prohibido, sino que es una forma muy popular de viajar, aunque muchas veces resulta más complicada de lo que pensamos. El recuerdo no siempre nos enseña lo que queremos ver del pasado, ni tampoco podemos controlar a menudo cuándo irnos de viaje con él. Lo bueno es que para llevar a cabo un viaje de recuerdos te puede ayudar más gente. Afortunadamente, en inmigración son muy tolerantes con eso.

Cierro los ojos y sueño que me recoges en aeropuertos, en estaciones. Me das la mano para que suba al embarcadero, me dices «arriba», que monte. Con el cielo sobre las ruedas y el viaje por delante.


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Teasing and braiding can, like any craft, be learned. But as to determining which episodes hold promise (as oysters hold pearls), it is not without justice that this art is called divining.

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