Aprendiendoaescribir's Weblog

Archive for septiembre 2009

Musas, a vuestros puestos. Planetas, alinéense. Voy a pegarme la margarita al culo con superglú porque necesito toda la suerte que pueda conseguir. Hoy empiezo a rodar el corto para el cual me concedió la subvención el Instituto Aragonés de la Juventud.

Estoy rodeada de gente con diferentes niveles de experiencia, con mucha energía, ganas y talento. Tendré que crear, resolver, organizar, mandar y dejar hacer. Pero sobre todo, tendré que confiar y mantener los cinco sentidos bien alerta para intentar que todo salga dignamente, aprender y empaparme muchísimo de lo que me rodea.

El show comienza hoy. Los resultados, próximanente en este pequeño rincón de la blogosfera.

Anuncio publicitario
Etiquetas:

 

Con más cursilería, hip hop y cajitas de música de lo habitual, House estrenó esta semana en Estados Unidos su sexta temporada con gran éxito. En un capítulo doble especial, recogimos al doctor donde lo dejamos tras el hipercomentado final de la temporada pasada: el hospital psiquiátrico de Mayfield. Y para los espectadores fieles que lo seguíamos cada martes en Cuatro y que habíamos aguantado con paciencia y resignación su cinismo de primera clase y su caracter misántropo y obsesivo, la sexta temporada comienza con un House que  no parece House. Aunque en realidad todo es un engaño, porque House sigue siendo el mismo pero distinto. Trae las viejas señales, pero sus manos son las de ahora. En hora y media, los personajes episódicos se nos meten en la cabeza con la facilidad con la que siempre lo hacen en esta serie. Y vemos a un Gregory House que pasa de pez fuera del agua a la aceptación total de sus problemas y a pronunciar las palabras que le permitirán empezar a ver la luz («I wanna get better»). Un cambio de 360º que en mi opinión, debería ser el final de esta magníficamente entretenida serie. Sin embargo, queda toda un temporada por delante y se la han jugado a una sola carta. A partir de aquí, o House vuelve a ser el de siempre o vemos a este personaje estrella afrontar su realidad desde otro ángulo. Habrá que esperar a los siguientes capítulos para ver si el giro magistral deriva o no en una metedura de pata.

«Yo confío en ti»,  me dijo ella mientras los ojos se me iban detrás de una mulata de metro ochenta. «Confío en ti», fue su frase. Pero en realidad lo que quería decir era: «Si me haces daño te arrancaré el corazón y se lo tiraré a una manada de lobos salvajes para que jueguen con él antes de comérselo».

Etiquetas:

Entrevista a Andreu Buenafuente en vertele.com:

«Quizás soy un poco tonto o un poco romántico, pero todavía creo en una tele en la que tú aportas algo y vas a mejorar la ya existente, con un cierto compromiso, para mí esto es un arte, pero veo que para otros no, para otros es un ‘fast food’, un aquí te pillo aquí te mato… Llega un momento que por cansina, ya es irritante.»

Fuente: http://vertele.com/noticias/detail.php?id=24259

 A veces, las revisiones modernas de los clásicos arrojan una luz cuanto menos curiosa sobre ellos:

 

 

Londres, mediados del siglo XIX. En la época dorada del victorianismo, cuatro amigos sueñan con cambiar el mundo. ¿Cómo? ¿Acaso piensan acabar con esa lacra de la industrialización llamada explotación infantil? ¿O van a ayudar a las mujeres a liberarse del asfixiante corsé moral y social que las oprime? No. Ellos buscarán la belleza y la verdad a través del Arte. Porque ellos son la Hermandad Prerrafaelista.

Tiran más dos tetas...

Tiran más dos tetas que un caballete y una caja de carboncillos.

 Desperate Romantics es una miniserie de la BBC 2 basada en el libro que Franny Moyles escribió sobre los pintores prerrafaelistas y sus culebroneras vidas, adaptado para la pequeña pantalla por Peter Bowker. Se trata de un producto cuyo mayor  mérito, por desgracia, es que su tono confunde. Ves escenarios y vestuario de época, todo muy victoriano y british y de repente, los personajes se revelan y comienzan los conflictos: ¿Quién es aquí el gallo del corral? ¿Seré capaz de encontrar la inspiración sin tirarme a ninguna de mis modelos? Esa pelirroja tiene cara de musa, ¿tendrá también un buen polvo? ¿Por qué tengo tanto talento? ¿Por qué la crítica me desprecia? ¿Cómo puedo hacer para que mi ambición aplaste las carreras de mis amigos y ser yo el mejor? ¿Por qué no me duele la cara, si  soy tan guapo? Y entonces te da por pensar que esto es un especial de Halloween que han hecho los chicos de Entourage, porque si no, no se explica tanto mamoneo… Y es que lo más destacable de Desperate Romantics en cuanto a contenidos es que la gran mayoría de las cosas que se cuentan pasaron en realidad  y están documentadas. Y eso, ¡ay!, eso es auténtico barrazo de  prensa rosa para deleite de anglófilos, filólogos y amantes del arte en general (y si formas parte de estas tres categorías, ya ni te cuento). Este entretenimiento de la BBC es un poco como el chiste infame de por qué las mujeres vemos las porno hasta el final; en el fondo lo que quieres es saber quién se lía con quién.

 De todas formas, sí hay algo que realmente merece la pena de esta miniserie:  su puesta en escena y la dirección artística. Desperate Romantics exuda belleza, decadencia y comedimiento a partes iguales. La fotografía es tan buena que si os toca ver algún capítulo en baja resolución, confundiréis muchos fotogramas con cuadros de Monet cuando la imagen se pixele. El vestuario (en especial los vestidos de Effie, los conjuntos de Lizzie y los sombreros y abrigos de los chicos) está  “ pa’ de robá”. Y ya he hecho las maletas para mudarme al invernadero que Gabriel utiliza como estudio en plan okupa.   También hay que agradecer las buenas intenciones del casting y la realización, con desnudos interesantes y adquisiciones como Aidan «por-favor-muérdeme» Turner o Tom Hollander (como el inquietante John Ruskin), aunque la mayoría de las veces la capacidad actoral quede muy por debajo de lo que nos tiene acostumbrados la televisión que educa y entretiene.

 A pesar de sus múltiples  defectos, cuando una está  viendo la última mierda  comedia romántica de Katherine Heigl (copia grabada en un “screener”, con el track de la banda sonora que parece que se le estén acabando las pilas y con unos subtítulos que traducen “stripper” por “desnudista”), hay que reconocer que  se echa de menos a estos cuatro gambiteros.

 Y no os preocupéis si al ver la serie vuestro egocentrismo idealista os impulsa a querer crear un mundo más bello. Al final, el cinismo de Oscar Wilde nos salvará a todos. Que la virgen os guarde de los bohemios. A los que queráis, por supuesto 😉

La audacia, la previsión, las ganas y los anhelos se sientan a tomar cañas en una terraza. La conversación es casual, temas cotidianos plagados de referencias culturales que no hay que explicar, porque todos las entienden. Hay risas, palabras en distintos idiomas, inventadas, y algun que otro silencio seguido de un suspiro de impaciencia.

En una esquina, de pie, la incertidumbre les observa y le pega un trago largo a su whisky doble con hielo. Pronto empezarán a cantar. De momento, las canciones serán de inocencia. Las de experiencia las dejarán para otro día en el que haya más alcohol, un pelín de regusto amargo y sobre todo, sabiduría.

En el fondo, aquella historia y las que te contaré se parecen bastante. Al final, Dumbo vuela y se resarce de las burlas del público; Rudy ganará mucho dinero a costa de Cruella de Vil y tendrá un criadero de dálmatas, y al capitán Garfio le seguirá siempre el Cocodrilo que jamás olvidó lo bien que sabía su mano. Aquellas historias se mezclarán con otras y a Peter Pan le sustituirá a lo mejor Stephen Dedalus. Sin embargo, es mucho más probable que les hagas coexitir en un juego memorístico que puede llegar a asombrarte. No te sorprendas, cuanto mayor sea la confusión, cuanto más se entremezclen los autores, cuanto más se confundan en tu mente los siglos, los títulos y la literatura toda, más habrás entendido. Y si la última canción de moda, la más estúpida, te trae a la memoria un fragmento de la obra de Heráclito, eso querrá decir que tu cultura no corre peligro.

«Si una mañana de verano un niño: Carta a mi hijo sobre el amor a los libros. » Roberto Cotroneo.

Debería tener los poderes de Cíclope y quitarse las gafas delante de un espejo.

Debería tener los poderes de Cíclope y quitarse las gafas delante de un espejo.

 

Ya está Risto repartiendo justicia. Con una postproducción de imagen que da miedo y unos contenidos aún peores, Telecinco estrenó la semana pasada su apuesta para sustituir a la infame (aunque muy bien acogida) Escenas de Matrimonio.  En G-20 Risto es la marioneta que sirve para que los adoradores de Aquí hay tomate recuerden tiempos mejores. Sin su silla, pero todavía con gafas de sol, el sobrevalorado publicista interpreta con bastante dificultad su papel de cínico perdonavidas por encima del bien y el mal.

 La ironía es la sal de la vida. El sarcasmo es un divertido y útil grito desesperado por salir del hoyo, pero el cinismo, ¿para qué narices sirve el cinismo? No es constructivo, no satisface y envenena más que divierte. Tiene el mismo papel que las afrentas baratas con las que se llenan los folios en blanco de esos redactores “tomateros” que parece que por las noches vuelvan a su nido a recargarse los colmillos con cianuro. Y lo peor de todo es que algunos de los temas elegidos podrían ser material válido para un poco de debate, para despertar alguna de las dormidas neuronas de la audiencia. Sin embargo estos temas se quedan en una mera anécdota, en un frotarse las manos a la ansiosa espera de la retaíla de descalificaciones inútiles que vendrán a continuación.

 Viendo las audiencias que está consiguiendo este programa, me viene a la cabeza una frase que ya he oído demasiadas veces (tanto de boca de profesionales del sector como de gente que son meros espectadores): “Tenemos la tele que nos merecemos”. De acuerdo, suena a cinismo puro. Por desgracia, en ocasiones así es facil caer en la trampa y pensar que es completamente cierta.

La mudanza me ha traido regalos (piso nuevo, viejos amigos que ahora son compañeros), sorpresas (cucarachas!!) y muy buenas vibraciones. Lo que no me ha traido todavía es Internet. Más noticias desde el frente «coming soon» (espero).


septiembre 2009
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  
Teasing and braiding can, like any craft, be learned. But as to determining which episodes hold promise (as oysters hold pearls), it is not without justice that this art is called divining.

PARTIDA DE NACIMIENTO