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Archive for noviembre 2009

Supongo que  el tanteo es el elemento recurrente de toda primera vez. Tras clausurarse el I Festival de Series en España, llega el momento de sacar conclusiones.  En mi caso, hablaré de las mesas redondas y talleres a los que acudí, así como de la atmósfera que allí se respiraba.

Antes que nada, este evento estaba planteado como una manera de publicitar a las principales abastecedoras legales de series de televisión extranjeras (en su gran mayoría estadounidenses): las plataformas digitales y canales de pago. Así que la segunda planta del Círculo de Bellas Artes estaba plagada de carteles de Digital Plus, AXN o Fox entre otras; y pantallas que emitían teasers, trailers y escenas de las distintas series pertenecientes a estas cadenas. Otra de las ofertas para los visitantes era el merchandising gratuito (desde chapas o instantáneas tuyas en la foto promocional de series como Héroes o Gossip Girl, hasta un bourbon con hielo que hacían pasar por un cóctel de Mad Men).  Todo estaba pensado con la finalidad de darse a conocer y venderse. Algo muy lícito, por otra parte, teniendo en cuenta que este evento cultural posiblemente estuviera financiado al 100% de forma privada.

En el ámbito de las charlas y los talleres, la cosa fue un poco más confusa. El viernes asistí a la mesa redonda sobre la cosecha de series de la temporada de otoño 2009, en la que participaban las bloggers de Bytheway, Concepción Cascajosa y Rosa Belmonte. Se habló mucho de series americanas, más allá de los estrenos de temporada. Se sacaron a la palestra temas interesantes: ¿Es diferente el enfoque de un productor ejecutivo/guionista  masculino heterosexual al de una mujer o un gay en el mismo puesto? (Por desgracia esto se zanjó en seguida con un «Lo que importa es que creen algo interesante, independientemente de dónde venga»). La existencia de diferentes raseros para medir las series (series de «cine» VS. series de televisión).  Las diferencias entre espectadoras y espectadores (ellas mismas lo dejaron claro, al decir que se había hablado poco sobre series de animación, por ejemplo). ¡Ah! Y cómo olvidarlo: se bendijo y alabó… ¡Las Chicas Gilmore!  (enjuague bucal, por favor). Aunque me pareció un poco deslabazada y eché en falta que se hablara mucho más sobre la experiencia de tener un blog en el que se analiza la televisión, la mesa redonda resultó interesante.

El sábado por la tarde tuvo lugar el «Taller de series de comedia» en el que participaron Natxo López, Sonia Pastor (ambos guionistas profesionales), Javier Guitiérrez, Carlos Areces y Marta Belenguer (todos ellos conocidos actores). La verdad es que tuvo poco de taller y más de charla animada entre los participantes. Mientras Natxo López y Sonia Pastor se dedicaron a revelar y comentar algunos de los entresijos técnicos de la escritura de guión de comedia, los actores aportaron su visión de los temas desde su experiencia en productos televisivos de éxito. Se habló de los factores que hacen que una serie triunfe (hasta rozar la metafísica, ¡toma ya!), se comentó la famosa denuncia  a los guionistas de Aída por el episodio del enano y de cómo se busca la comedia y cuál es el panorama actual de este género en nuestro país. En general fue una charla bien llevada y entretenida, aunque el tiempo de preguntas del público se quedó muy corto.

Y pasamos por fin a la última mesa redonda a la que asistí: «Locos por las series». Si llego a saber lo que me esperaba, me hubiera quedado en la barra de los cócteles Mad Men más rato para pretarme dos Cinzanos antes de entrar. Con Pepe Colubí, Antonio Trashorras y un Boris Izaguirre que se los comió a todos con patatas, lo que se presentó como un coloquio que pretendía hablar de la influencia de las series en nuestras vidas y cómo había cambiado/evolucionado nuestra experiencia de visionado, se convirtió en una discusión sobre Dallas, Dinastía, el peluquero de Sexo en Nueva York: La película y deambuló por derroteros muchas veces sin pies ni cabeza. Sin embargo, reconozco que me quedé con algunas ideas interesantes:

-El vacío que sentimos al ver el episodio final de una serie.

-La experiencia de visionado: El visionado tradicional (capítulo por semana) frente al visionado compulsivo (ej. ver una temporada en un día).

-Enterarme de que hay varios proyectos de ficción que intentan hacer comedia histórica con la Guerra Civil como telón de fondo, pero que las cadenas los están rechazando por miedo a arriesgar.

Quizá esto se deba a mi horrible vena academicista, pero realmente eché en falta un espacio donde se pudiera hablar de series de manera más profunda y con una mayor participación del público, así como más atención al producto nacional. Por otro lado,  reconozco que es importante que este tipo de eventos tengan lugar, para ir dando a la ficción televisiva el caché que se merece.

Me quedo con el amor crudo de las Bytheway por cualquier forma de entretenimiento televisivo, con su uso de Internet como herramienta de consumo, análisis y, en última instancia, disfrute de las series. Y por supuesto, con la experiencia de sentarme a escuchar hablar de un tema que me apasiona. Señores organizadores: al año que viene queremos más y mejor.

Quiero ver el final de Doctor en Alaska...

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¿Qué pasa si juntamos una lista de sinónimos del verbo «estafar», trabajamos la musicalidad y la rima interna de las frases, los ponemos en boca de Barney Stinson y dejamos que el inigualable Neil Patrick Harris haga el resto? Pues esto:

                                                         BARNEY

The Playbook contains every scam, con, gamble, flim flam, stratagem and bamboozle that I’ve ever used, or ever hoped to use, to pick up chicks and give ‘em the business.

Y lo que sigue a este gran parlamento tampoco tiene desperdicio:

Que alguien les haga un monumento a los guionistas de How I Met Your Mother. Yo pago el cemento y la placa.

Esto es que van mi padre, Heisenberg  y Woody Allen… y se ponen los tres a pensar en lo mismo. Como el físico alemán está muerto y con Woody hace tiempo que no me carteo, es mi padre el que me hace llegar sus reflexiones, vía correo electrónico. Con su peculiar y creativo uso del lenguaje, me dice: » […] cuando te siembres en un mar de dudas, permíteme un consejo. Y no soy argentino, ni científico, como sabes.»

Y se pone a hablar de Si la cosa funciona y del principio de indeterminación. La verdad es que la Física nunca ha sido mi fuerte. Hoy en día, lo más cerca que estoy de sus teorías y entresijos es al ver algún capítulo suelto de The Big Bang Theory. Pero es cierto que el principio de indeterminación (también llamado «de incertidumbre», aunque mi padre tacha este uso de «psicologista») me resulta alucinante, casi tanto como ese otro que aparece en The Crying of Lot 49 y que viene a decir lo mismo que un par de versos de una canción de Los Rodríguez («en el fondo estamos solos/en un desierto de gente»). Pero volviendo a Heisenberg, pido disculpas de antemano  por mi torpe interpretación -que haré pasar por explicación-  de su principio:  No se puede estudiar un fenómeno real y llegar a conocerlo, porque al estudiarlo modificamos su esencia y condicionamos el resultado a obtener del estudio. En otras palabras, nuestra subjetividad lo ensucia todo.

Si mezclo mis conocimientos peregrinos sobre Física y Filosofía con la que yo intuyo que es la actitud de mi padre (extraída de años de convivencia familiar y del subtexto de su mail), me da la impresión de que lo que mi progenitor intenta decirme es, simplemente, que a veces la ansiedad que produce el no saber qué pasará nos  impide ver que las dudas  nacen de la abundancia de posibilidades. Y  mientras haya opciones, habrá esperanza.  Mi padre lo resume así: «[…] a mí me ha enseñado que ante las dudas hay que tomar iniciativas y vale más una certeza muerta que una duda viva que nos hace polvo».

Quitando los tropezones de derrotismo, parece que la sopa de sabiduría le ha quedado bastante rica. Actuar, saber que estás haciendo algo por cambiar o hacer avanzar la situación en la que te encuentras… Es tomar una determinación, luchar por alcanzar las  certezas, utilizar las dudas y la incertidumbre como motor para seguir adelante. Por que, si realmente puede ocurrir cualquier cosa, ¿por qué no podemos hacer que algo ocurra?

Ni muebles de Ikea, ni ropa modernilla, ni nada. A mí no me engañan. Antena 3 quiere hacer un revival de la tele de los 50 y 60, pero por motivos de público objetivo han  decidido ir en plan undercover. Sólo así se explica que después de Matrimonio con Hijos, Infelices para siempreLos Simpson, quieran meter a la audiencia en una cápsula del tiempo y mandarnos de vuelta a La tribu de los Brady. Porque Padres, su nueva tira diaria, tiene el color de la leche desnatada.

Si bien es cierto que una tira en access prime time no tiene por qué ser Los Soprano (para muestra un botón, manga derecha: Yo soy Bea o Escenas de Matrimonio), también es verdad que este espacio en la parrilla parece uno de los pocos aptos para incluir propuestas más innovadoras (botón número 2, manga izquierda: Camera Café, Fibrilando o Impares). Viendo el planteamiento de la nueva serie de Antena 3, está claro que la cadena ha dejado la experimentación para otro rato. Situaciones manidas y nada creíbles, un tono excesivamente ñoño y un humor que busca la complicidad del espectador con chistes sobre (¡dios mío!) revistas porno, el síndrome premenstrual o la hora de llegada a casa. Y lo peor de todo es que es una serie tan blanca que es incapaz de sacarle provecho a las trivialidades con las que juega.

Familia+comedia=disfuncionalidad. Cualquier intento de cambiar la fórmula suele dar como resultado un principio de diabetes. Y ya puestos a hacer audiencias mediocres, propongo que las tiras diarias sean mucho más marcianas y sueño con episodios de entre 10 y 15 minutos en los que:

1- Las protagonistas sean cuatro abuelas. Rollo Sexo en Nueva York. (Propuesta casting: Mariví Bilbao, Concha Velasco, Lina Morgan y Kim Catrall -si baja el caché-).

2- Se mezcle Física o Química con Camera Café y Luz de luna. Guerra de sexos adolescente. Tres chicos y tres chicas cuyas tórridas y problemáticas historias conoceremos mientras usan la máquina de condones/tampones de los baños de su instituto.

3- Varios personajes se peleen en situaciones cotidianas  pero con la particularidad de que hablan con citas célebres. 

JUANITO

Nunca olvido una cara, pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción.

PACO

Quien habla mal de mí a mis espaldas, mi culo contempla.

 

Se aceptan donativos si alguna de estas ideas cuaja. Será todo un honor contribuir a mantener el «nivel» de nuestra cajita tonta…

 

Bicho Malo es una serie que me encantaría que me gustara. Tiene actores simpáticos, una premisa divertida (un muerto que deja en herencia su piso a  sus amigos de la infancia -una panda de perdedores- y se les aparece de uno en uno, sin que los otros lo sepan) y una cabecera que parodia a  la de Sensación de Vivir. A nivel de guión puro y duro, está plagada de situaciones con bastante potencial cómico y chistes con muy buenas intenciones. Pero no funciona, al menos no para mí. Y aunque se sigue emitiendo en Neox, tiene su público y goza de un éxito relativo, está muy lejos de alcanzar el nivel de frescura y las esperanzas de renovación de género que proporcionaba la magnífica Impares (también de la productora Isla).

De verdad que es una serie a la que me gustaría mimar como espectadora. Está hecha con cuatro perras, tiene espíritu gamberro y sin embargo, se desinfla ya desde el primer capítulo. A los personajes les falta cuerpo, definición, las tramas del piloto apenas sirven para que nos hagamos una ligera idea de cómo es el protagonista y estamos hablando de una serie que aspira a ser coral, con seis personajes principales más y unos cuantos secundarios recurrentes. Y luego está la estructura, parece que el encargado de escaletar sea un robot.  Muchas escenas se alargan farragosamente, el número de tramas por capítulo (dos) no concuerda con tanta abundancia de personajes. A veces te preguntas dónde están los demás, o cómo ha llegado este secundario aquí o, incluso peor, qué habrá pasado con X e Y, que hace mucho rato que no los vemos (¿Estaban en este capítulo? Ya no me acordaba). Una planificación muy tosca que hace que cada episodio pierda ritmo y cada trama cohesión.

Y sí, es una auténtica pena. Pero no se puede hacer una serie con borradores de personajes y tramas episódicas que a menudo se deslucen hasta quedar en meros titulares (frases cortas en las que se explica en líneas generales  de qué va la trama). No se pueden plantear los capítulos como una sucesión de sketches, hay que pulir. No estoy diciendo que yo lo haría mejor, pero si hasta a mí se me ocurren formas de mejorarla, ¿por qué no a ellos?

Por lo menos, las ganas de innovar y renovar siguen ahí. A ver si la próxima (La pecera de Eva) les queda mucho más redonda. 

Texto nacido de la alteración que me produce leer el blog de los cabrones de los  guionistas de Anatomía de Grey.

Yo quiero sentarme alrededor de una mesa y que la jefa de equipo me proponga hablar de si yo me pondría un pañal para poder hacérmelo encima y no tener que despertar a mis tres hijos porque tengo que mear en una gasolinera en mitad de la noche.

Quiero pasarme horas discutiendo sobre el tema con mis compañeros (si hace falta, me pongo el pañal para no tener que ir al baño) hasta que me llegue la idea  que me dé la clave para sentarme a escribir ese capítulo.  Y entonces ponerme a beber agua, poleos y  coca-cola light hasta que acabe. Comer galletas, hacer descansos y hablar con todo cristo en la oficina, con el segurata, con las de la limpieza… Me da igual.

Quiero cobrar por las historias que invento, por los personajes que creo, por las marcianadas que se me ocurren y que intento aprovechar para construir más ficción. Quiero poder compartir y comentar inquietudes. Quiero que el centro de mi vida laboral sea estructurar una trama, perfilar el arco de un personaje. Quiero cotizar a la Seguridad Social por cada hora que pase dándole vueltas a un parlamento o exprimiéndome el cerebro para resolver un sketch o inventarme un chiste. Quiero la pasta que me corresponde por documentarme, por observar lo que me rodea y a los demás buscando ideas como una loca. Quiero crear y ser productiva económicamente al mismo tiempo.

Ah, y me  la bufa  lo que digan sobre el declive de nuestro modelo socioeconómico. Cuando sea una jubilada satisfecha, quiero mi pensión. Qué coño.

«Los guionistas no salvamos vidas como los médicos ni construimos edificios, pero creamos entretenimiento y formamos parte de la cultura y del tejido industrial de un país. Sabemos que somos pocos y desde luego no nos creemos el ombligo del mundo, pero nos sentimos orgullosos de nuestro trabajo y tratamos de hacerlo mejor cada día. El de guionista es un oficio vocacional, creativo, en el que a veces uno está dispuesto a trabajar bajo cualquier condición con tal de que llevar adelante un proyecto personal por el que apuesta con pasión. Pero eso no significa que debamos prescindir de un trato profesional o de una parte, pequeña pero justa, de los grandes beneficios que tantas veces produce nuestro trabajo.»

Fuente: http://elguionistahastiado.espacioblog.com/post/2009/11/06/la-situacion-profesional-y-laboral-del-guionista-espana

Alumno durante una de mis clases

Me volvéis loca. Entiendo que la transformación de gusano a mariposa es dura, pero es que hay días en los que me pregunto si saldréis de la fase de hacer el del capullo. Adolescencia. 12 letras en una palabra que engloba la que posiblemente sea la peor etapa del ser humano. Adolescencia o cómo hacerme entender la existencia de la Asociación Nacional del Rifle.

No me malinterpretéis, de uno en uno sois personas. De hecho, hasta podéis resultar  interesantes y divertidos. Pero cuando se os junta en una clase os convertís en prolongaciones del otro, en sombras de clichés, en máquinas de protestar, de interrumpir, en bolas de mala educación. Y lo peor de todo es saber que no es 100% vuestra culpa. Es como si un ente os sorbiera el cerebro y convirtiera un material de construcción de primera en paneles de uralita y cemento armado.

Venga, hoy vamos a hacer que os entrevistéis, a ver si consigo que aprovechéis el tiempo. C. se ha pedido ser Belén Esteban, D. es el Follonero. No, si cuando digo que hay material… S. va  de periodista de la Cuore y me pregunta cómo se dice tomar cocaína, a lo que C. reacciona pidiéndome -eso sí, en inglés- las traducciones para porros, maría, etc. De momento poned «take drugs», la clase sobre estupefacientes ya la daremos cuando os portéis mejor. Terminamos, no han hecho un gran trabajo pero se lo han pasado bien. La entrevista con la Esteban es, sin duda, el gran momento del ejercicio: «I take drugs and I hit Andreíta, because she don’t eat the pollo«.  «I’m sorry, she doesn’t eat the…?» Siete voces me responden a la vez: «CHICKEN!!»

Toca hacer actividades de  un libro que me aburre hasta a mí. Esta unidad habla del medio ambiente. Trees, fires, rainforest, forest. «Teacher, eso es bojque«. BoJque. De los creadores de «Ejque» y «Loquepajque», llega la película de terror lingüístico que dejará el hemisferio izquierdo de tu cerebro como una piña colada. Suelto una carcajada involuntaria. Si me dicen algo, les repetiré por enésima vez que se dirijan a mí en inglés. En muchos momentos tienen tantas ganas de contestarme que se obra el milagro y consigo hacerles articular palabras en la lengua de Shakespeare y Paris Hilton.

Por ejemplo, C.  me cuenta (con un lenguaje fragmentado, pero con una capacidad comunicativa que ya la quisiera Rajoy) que cuando no va a clase sus profesores del instituto montan una fiesta. Por lo visto habla mucho. «Surprise, surprise!», le contesto. Hasta me siento un poco orgullosa cuando veo que ha cazado la ironía al vuelo. Les pregunto qué quieren ser de mayores. Tengo tres maestras de infantil, otra que duda entre la enseñanza y el periodismo, un maestro de primaria, un informático, una doctora o diseñadora y otro que dice que quiere ser un ingeniero de esos que ganan mucho «money, money». Respiro tranquila. De momento ninguno sois carne potencial de Gran Hermano Madres Adolescentes.

Montamos una competición de verbos irregulares. Se insultan (¡pero en inglés!) y hacen trampas, aunque salen de forma voluntaria a la pizarra.  Y luego que La Clase es mi película favorita del año pasado… En fin. Si no puedes vencerlos, por lo menos échate unas risas.


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Teasing and braiding can, like any craft, be learned. But as to determining which episodes hold promise (as oysters hold pearls), it is not without justice that this art is called divining.

PARTIDA DE NACIMIENTO