Aprendiendoaescribir's Weblog

He tardado mucho en publicar este post. No podía, no sabía, tenía que dejarlo mutar. Hoy tus cenizas descansan ya en el mar. Tú descansas. La rabia se va evaporando frente al recuerdo de algo mucho más fuerte; alguien brillante, hermoso y positivo: Tú.

A Clarisa:

Ahora que tú no estás, sólo nos quedan las palabras.

(Roma. Ocubre 2010)

Me he quedado helada al enterarme de la noticia. Fue Àngels la mensajera. Te recuerdo y te escribo con palabras porque ellas fueron nuestros lazos y porque ellas son las únicas que curan y consuelan verdaderamente.

Mis princesas guionistas son tres. Está Àngels Molina y su nombre lo dice todo, ella es divina y terrenal, llega a todo y al final del camino resopla y te sonríe. Xisca es la cheesecake de mora, tiene el swing isleño con un fondo de terremoto. Por último, siempre lo fue y desde ahora ya lo será para siempre, está la más importante. Clarisa.

Clarisa hace mucho tiempo que dejó de llamarse así, en los emails que le escribía ella era “Clari!!”. Ella me respondía “Violeeetaaaa!!” y yo me reía al imaginarla  entonando a la argentina, abriendo la “e” hasta casi convertirla en “i”. Como todas las personas buenas y merecidas, entró en mi vida dando toques flojitos en la puerta. Me envió un email que me pilló por sorpresa, era una oferta para un trabajo de guionista en Zaragoza. Si hubiéramos sabido cómo iba estar la situación de entonces en adelante, tendríamos que haberla enmarcado para ponerla en un museo.  Yo era una ratilla asustada, le contesté que no sabía… Su respuesta fue: “Mándalo”. Jamás me respondieron, pero esa actitud se ha quedado conmigo para siempre. “Hazlo”, “inténtalo”, “mándalo”. En el mundo de Clari el miedo era un dragón que se mataba a espadazos de optimismo y voluntad. Quiero recordarla siempre así, como esa persona que se atrevió a luchar por sus sueños, que volvió a su tierra porque tocaba, que encontraba la energía para seguir adelante en cada reto y en cada obstáculo. Por eso me cabrea tanto que se haya muerto con esta deuda pendiente:

http://aventurasdeunguionista.blogspot.com/2010/10/chau-clari.html

La dignidad, todo lo que tú dejaste, es mucho más grande que toda esta mierda. Grande como algunas de las cosas que escribiste , las cuales tuve oportunidad de leer. En tus emails (eso que ya no recibiré) me contabas sobre ese trabajo, era apasionante leer sobre los procesos; que te habías quedado estancada o que estabas a tope, se te ocurrían mil ideas y me hace feliz pensar que algunas las compartías conmigo. También hablábamos mucho de series, peliculas, de amigos, de hombres y de lo escurridizo del amor… Yo te contaba mis tonterías, tú siempre decías que te hacían reir y que estabas encantada de leer esas historias. Me gustaba pensar que a lo mejor algún día te servirían de material para un sketch, una escena de las de poner al personaje en ridículo o un buen chiste. Disfrutaba mucho relatándotelas, no hay dos personas para las que se escriba igual.

Me duele pensar que no te veré cambiar, que nunca podré coescribir contigo, que no conoceré ni leeré a la Clarisa viejita y que tú tampoco sabrás de mí. El corazón es un edificio lleno de habitaciones que poco a poco se van ocupando con la gente importante, aquellos a los que queremos. Una parte de ellos se aloja allí permanentemente, llena el espacio con sus historias, vive,  habita y hace compañía. Siempre es un honor tener invitados. Cuando los invitados se van, la habitación se cierra con llave y desearíamos guardar hasta la última partícula de aire.  Algún día, cuando todo esto se haya calmado, podré entrar en la tuya  y contemplar con serenidad tus huellas por todas partes. Ver tu luz entrando por las ventanas.

Te nos has ido demasiado pronto, pero lo que fuiste no se va a ninguna parte. Se queda, se reparte entre los que todavía estamos y se guarda, para que nadie mientras sigamos aquí te olvide. Siempre te recordaremos Clarisa, a ti y a tu efecto. Esa forma que tenías de estar en el mundo única, capaz de contagiar al más reacio, de animar al más desesperado. Eras beneficiosa en estado puro. Viviste con todas las letras. No hay tiempo, ni dolor, ni rabia que borren semejante espíritu.

 

 

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Falta un acento pero sobra mensaje.

Pero yo sí. Mea culpa y te mojarás las bragas. Han sido meses de abandono de este pequeño espacio pero ya estamos aquí, cual polstergeists benditos.

El verano trajo mucho trabajo, pero pocas alegrías televisivas a excepción de un señor que vive en una piña debajo del mar (¡Bob Esponja!). Septiembre se suponía el mes de la vuelta a la normalidad y al cole. El trabajo creció y se hizo grande, y  con él la necesidad de aplastar palabras y hacerlas explotar hasta que ensucien la pantalla en blanco vacías de significado. Bukowski, abandona este cuerpo. Yo te lo ordeno por el poder de Greiscol.

Sí, han descansado los dedos. Sin embargo, los ojos no han dejado de ver, ni la mente ha parado de dar vueltas como una lavadora. Hay estrenos, de aquella orilla y de esta.  La vida sigue después de ocho horas de amabilidad, tráfico de conocimientos y despacho.  Es por esto que se termina la pausa publicitaria, dentro cabecera y…

TERTULIANO PESADO

Tal y como iba diciendo…

FIN.

Después de meses desencantada con la tele, mi primer post en más de un mes va sobre… FURGOOOL! Y sólo he visto el segundo tiempo de la final. Esa ha sido toda mi experiencia como espectadora de un mundial que he disfrutado en la calle, en las terrazas, escuchando a la afición retransmitir los partidos con sus gritos de “goool”, sus suspiros, sus “nooo”, sus “uy” y sus gestos.  Al final, lo que cuenta es cómo lo vives. ¡Paul para todos!

Sé que volveré.

Barcelona es la ciudad de mis sueños adolescentes. Cuando creía que Zaragoza era un agujero negro para cualquier cosa que desprendiera un leve hedor cultureta, Barcelona era el objetivo, era la tierra firme que quiere pisar Ariel. Luego conseguí mi par de piernas y me dí cuenta de que me interesaba ver “más, mucho más”, aunque Barcelona siempre seguirá ahí con sus recuerdos: viajes con mis padres, con el cole, la segunda ciudad grande de mi vida (Paris, Paris, estás lejos de aquí). Las visitas a mi hermana cuando empezó la carrera, mi tía abuela Leonor, que vivía detrás de la Boquería, los conciertos a los que iba cuando estaba en la uni y, por último, aquella comida estupenda con los compañeros guionistas. Tos, jarabe de Fernet y un camarero que nos miraba mal en el Raval… He vuelto demasiadas veces con gripe de esa ciudad.

Pero hoy no. Este último viaje ha sido diferente. Relax, aprovechar que me alojaba en la Barceloneta,en buena compañía. Playa y piscina. Ayer Àngels me llevó por el Gótico. Antes yo me había puesto mi disfraz de turista y me había  paseado hasta la plaza de la Catedral, donde me encontré a varios grupos de jubilados bailando sardanas. Como los círculos del maíz pero con un pasito a la izquierda, otro a la derecha, un saltito. Todos con la cabeza bien alta. Qué majos y qué divertidos, aunque la sardana tenga la cualidad de traspasar mi umbral de paciencia musical cual house folclórico.

Seguía con el disfraz intacto y entonces me encontré con mi amiga, que me arrastró como un torbellino por calles apestadas de visitantes. “Esto se ha convertido en Port Aventura”. Àngels no paraba de repetirlo, con una agudeza y un humor ácido que me consta que no están recibiendo el trato que se merecen últimamente (a los culpables, mi más sentida pedorreta y una sentencia: “vosotros os lo perdéis”). Pero mi guía, mi  conejo de Alicia made in Sabadell, se conoce el Gótico como la palma de su mano y me llevó a tomar el té de las ocho y luego a por unos combinados que deberían llamarse “despiertamonjas”. Hablamos de cien cosas, aunque en la orden del día figuraban unas dos mil. Cerramos en alto, con que me devolvería la visita.  Por la noche, cena con mi hermana y un mojito.

Y la guinda de mi viaje, haber contado con la compañía de un libro que ya visité antes, en otros lugares. Esta obra maestra:

‘Family’, I say. Grandma invented this family. She put it together out of wathever came to hand- a stray pair of orphaned babes, a ragamuffin in a flat cap. She created it by sheer force of personality.

Los viajes son el alimento del peregrino circunstancial y repetir es el placer más goloso.

Aquí dejo este texto que escribí en el último cumpleaños de mi “mamma”. Los vínculos familiares (de sangre o de convivencia) mueven el mundo. Madre no hay más que una y a ti te encontré en un bar. Que El Corte Inglés se aproveche de ello no tiene nombre, pero qué le vamos a hacer.

Emilia llegó a este mundo un frío día de Febrero y los que teníamos que llegar después le estaremos eternamente agradecidos. Emilia es la ley y la luz. La promesa de que otro mundo, tu mundo, es posible. De ella aprendes cómo luchar para hacerlo realidad. Emilia es el amor que no conoce límites y a veces te desborda, pero casi siempre te achucha y te protege, aunque le cueste mucho dejarte marchar.

Emilia se mira en nuestro espejo y revela sus múltiples formas: roca de acantilado, perro guardián, cama recién hecha con olor a sábanas limpias, paño de lágrimas, payasa estrella de un espectáculo que inventó ella. Y cuando Emilia se ríe y se pierde y se deja llevar, te arrastra en su torbellino. Si sabes navegar en ese huracán de caóticas y divertidas conexiones mentales, podrás vislumbrar a la Emilia verdadera. Radiante, ácida, cómoda en el lugar que tanto ha trabajado por conseguir. El suyo para ella pero también para los suyos.

Emilia es muchas cosas que no alcanzamos a describir con palabras y las piezas del puzzle nos las tendrían que dar otros, los que están con ella en las demás facetas de su vida. Emilia es mucho mejor que un sueño hecho realidad, es una persona de verdad. Emilia es nuestra madre.

El culebrón ha vuelto a la ciudad. En realidad nunca se fue, pero ahora con Gran Reserva (Bambú Producciones) y  Gavilanes (Gestmusic) ha dejado el sofá de la sobremesa para ocupar un trono de prime time en el que hacía tiempo que no lo veíamos. Y a juzgar por los resultados de audiencia, parece que se está acomodando en su nuevo asiento. Vamos por canales.

La apuesta de La 1 es una historia de ambición y poder, con dos familias bodegueras riojanas enfrentadas por  el  triunfo en el competitivo mundo vinatero.  Glamour rural e intrigas telenoveleras que, para mí, no consiguieron cuajar, a pesar de un piloto con un arranque potente, actores con reclamo (Ángela Molina, Tristán Ulloa, Paula Echevarría) y presupuesto. Y es que el tonillo  de thriller se me terminó de desbaratar cuando el personaje de Tristán Ulloa se despierta del coma y está amnésico (adiós misterio sucio, hola A propósito de Henry). Un Falcon Crest a la española que promete barrazo. Y sólo por eso espero que les vaya bien.

"¿Cómo? ¿Que papá prefiería la cerveza? No me lo puedo creer..."

Pero esta producción no es la única que tira de viejos conocidos. Las aguas del culebrón son generosas y sus manantiales abundantes, y Antena 3 ha decidido beber de ellas en una adaptación de la aclamada coproducción de origen colombiano Pasión de Gavilanes. La versión patria se llama Gavilanes y, por desgracia, parece que la pasión no se ha caído solamente del título. Recuerdo cuando esta misma cadena emitía la versión del 2003, con aquellos pelazos, aquellos hermosos acentos latinos, esos personajes femeninos tan retrógados y a la vez tan echados para delante (En alguna parte del mundo hay un doctorando escribiendo una tesis sobre la revolución  en el culebrón que supuso la política sexual de Pasión de Gavilanes y brindo por ello) y grandes momentos de elegante histrionismo melodramático, tal y como los pide el género.  Una pena que la versión de Getsmusic sea tan descafeinada, que desaproveche a la inmensa Carme Elías y en general, que sea otra serie nacional que no consigue engancharme.

El buenorrismo perdura, pero los sombreros de vaquero pasaron a mejor vida.

¿Más de lo mismo? Claro. Aunque es lo de siempre: si funciona, bienvenido sea.

En la tienda del Caixa Forum hay una pecera llena de intelectuales. Raquel y yo nos la hemos encontrado esta mañana, mientras les hacíamos ojitos a los libros. Son marionetas de dedo con imanes. Oscar Wilde y Dalí estaban pegados por el cogote, siameses circunstanciales. No ha sido difícil separarlos. También hemos visto a Pávlov, adherido a su perro. Kafka estaba solo en una esquina. Y Napoleón se había caído fuera.

“Poursuivre les ètoiles

Dans le bocal à poissons

Rouges finir”

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Teasing and braiding can, like any craft, be learned. But as to determining which episodes hold promise (as oysters hold pearls), it is not without justice that this art is called divining.

PARTIDA DE NACIMIENTO